Tubazo

August 29, 2017

 Tus labios estaban impregnados con un rouge marrón chocolate. Pastoso e intenso como la sombra negra con la que tus parpados habían sido pintados. Fuiste buena estratega con la paleta de colores y conseguiste aparentar unas vueltas más de las que tenías al sol. Suficientes 21 para que no te pidan el documento y entrar.

 

Tras pasar la puerta, la oscuridad era la opuesta complementaria de la luz ultravioleta que enceguecía tus pupilas. Esas que hace cinco años descubriste que eran miopes y causantes de noches como ésta, con un escenario borroso y nublado ante tu vista.

 

Subida en tacones de siete centímetros, diste una vuelta a la pista. Decidiste comenzar a bailar con tu grupo de amigas. Te sentías deslizar magia con cada movimiento de cadera que hacías. Disfrutabas la libertad de conducir tu cuerpo y desplegar, al compás de la música, toda la sensualidad que tenías. Descargaste energía y te sentías linda. Muy linda. Feliz. Muy feliz.

 

Él te vio. Notó cómo tus ojos se posaron sobre los suyos. Bajó la mirada. Vos no. Pero ni cinco segundos aguantó y volvió a coincidir con tus pupilas invitándolo a bailar. Entendió el mensaje y se acercó. Le sonreíste y te devolvió la gentileza. Tomados de las manos, nació el primer roce de pieles. Danzaron una, dos, tres y una veintena de veces.

La transpiración ya te había quitado los años agregados. Eras vos, con 18. Era él con 22 o un poco más.

 

-Pásame tu teléfono- te dijo.

-12213434 ¿Te lo vas a acordar?-

-Lo que me interesa, me lo acuerdo- respondió y te dio un beso.

 

Caminaste unos pasos. Te diste media vuelta para volverlo a ver. Se había quedado observándote. Sonrió y llevó la mano al lado de su oreja. Levantó el meñique y pulgar, dejando escondidos los otros tres dedos. “Te llamo”, dijeron sus labios. “Eso espero”, respondieron los tuyos sin labial.

 

 

 

 

 

 

 

AUTORA

 

 

 

 

 

 

SOLEDAD CASTELLANO dibujó y pintó una decena de cuadros de estilo arte pop cuando pasó los primeros meses de duelo tras la muerte de su mamá. Encontró en los colores fuertes y diversos un canal para descarga de energía. ‘El arte va de la mano de la resiliencia’, afirma la Licenciada en Comunicación Social y Locutora platense, graduada en ambas carreras en la UNLP. En 2015 publicó "Farfalla", su primera novela (de Editorial Malisia) donde narra la vida de cuatro mujeres nacidas en el siglo XX.  Por "Del baile al café" obtuvo una mención en el Concurso Osvaldo Soriano de Relato breve. Trabaja en prensa gráfica y radial.

Se declara amante del teatro tanto como del circo pero confiesa que suele aburrirse con las películas que ‘no la enganchan de una’. Cuenta que disfruta jugar con sus mascotas al igual que ver crecer los inciensos que plantó en una decena de latas de duraznos.

En lo profesional, sueña ahondar en el área de comunicación y salud. E incursionar en el terreno de las crónicas.

 

 

 

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