Tobías Catuogno: “La enfermedad me abrió la cabeza y los ojos”

June 1, 2018

“Era rebelde, renegado, me pelaba mucho con la gente”, recuerda Tobías Catuogno cuando habla de su vida antes de los 16. Ocurre que, a esa edad, le diagnosticaron leucemia. “La enfermedad me abrió la cabeza y los ojos. Me di cuenta las cosas que tenía y tengo”, comenta a modo de balance y reconoce que, tres años más tarde, se volvió más tranquilo.

Oriundo  del distrito de Nueve de Julio, situado a más de trescientos kilómetros de la ciudad de La Plata, este joven deja ver cómo la sinceridad lo marcó. “Mi vieja fue muy sincera conmigo cuando me dijo lo que tenía”, explica a LA PERINOLA y por eso afirma que hoy dice lo que piensa sin tener miedo de lo que piense la gente. También rescata que aprendió a aprovechar el día a día. “Las cosas que quiero hacer, intento hacerlas hoy, no patearlas. Busco amistad, generar buena relación con las personas que me cruzo, sacar provecho de todas las situaciones, aprovechar a mi familia y amigos”.

 

 


                                                   

Generalmente cuando se recibe una mala noticia se tiende a pensar ¿Por qué me pasa esto? Pero ese no fue el caso de Tobías. Él supo dar vuelta esa mirada y así lo refleja el título del libro que acaba de presentar: ¿Por qué no a mí?

“Nos juntamos con Regina Ferrante (asistente en el Hospital de Niños de La Plata) y Felipe Rodríguez (Licenciado en Comunicación Social). Ella nos contó que su hermana también tuvo leucemia y que primero se preguntaron por qué le había pasado eso hasta que su mamá les dijo que no se interroguen de esa manera sino que piensen ¿por qué no le podía pasar si somos todas personas? ¿Quiénes somos para que no nos pase? Y se trata de eso, dar vuelta la mirada ¿Quiénes somos para que no nos pasen cosas no deseadas. No digo malas porque son únicamente no deseadas que nos dejan enseñanzas. El titulo surgió hace poco pero en mí venía retumbando hace mucho”.

-¿Cuándo nació el deseo de escribir este libro? ¿El proceso de construcción fue catártico y sanador tras la enfermedad?

Cuando estaba en tratamiento tenía un cuadernillo donde escribía mucho y plasmaba todo. También me sacaba muchas fotos. La idea de escribir el libro surgió durante el tratamiento pero fue en el 2016 cuando, revisando ese cuadernillo, vi que yo había puesto que deseaba eso. Justo tenía una operación, debían sacarme el catéter. Y, después, me crucé con Regina. Con ella hacía mucho hablábamos de hacer el libro y se ocupó de buscar el escritor para que le cuente mi historia. Fue una forma de descargar.

Hoy cuando lo leo, recuerdo y sonrío. Es un recuerdo emocional copado. Me vienen buenos recuerdos, de compañeros míos que incluso fallecieron. Hay relatos de amigos y de mi familia. Es una ayuda memoria. Fue una descarga donde se plasmó una lucha y un mensaje positivo. Siempre quise dar la mejor cara de mí y de la enfermedad. Es tomar la leucemia como un aprendizaje.

                                                      

 



Tobías cuenta que estuvo seis meses sin saber lo que tenía. “Me habían dado un diagnóstico erróneo”, recuerda y explica “el papá de una amiga me contactó con un conocido de La Plata que trabajaba en el Hospital de Niños. Enseguida viajé y en dos días tuve los resultados”.

La situación que atravesó Tobías no es ajena a la de cualquier habitante del interior que, mientras le toca encarar una enfermedad, debe trasladarse a cientos de kilómetros de su casa para recibir asistencia de alta complejidad.

-El sistema de salud no tiene descentralización suficiente en materia de asistencia de alta complejidad ¿Cómo fue tu caso con la internación y la quimio? ¿Tu familia se mudó a La Plata mientras estuviste internado en el Hospital Sor María Ludovica?

Mi hermana estaba estudiando y mis tíos viven en La Plata. Por eso tuvimos la suerte que mi mamá y yo pudiésemos ir a la casa de mi hermana mientras mi papá se quedó acá con mi otro hermano.

 

 

 

-Este joven que sabe de lucha también la peleó a la hora de sacar su libro. Lo hizo mediante autogestión y hoy está más que contento con los resultados que este esfuerzo le está dando. “Se financió a través de Propagar Ideas, durante cuarenta y cinco días. Es una plataforma donde se pone la idea y recompensas. Quien ponía 400 pesos, se llevaba el libro. Teníamos que juntar 85 mil pesos y juntamos 95 mil. Aportaron más de 120 personas. Íbamos a hacer 500 libros y finalmente sacamos 700 ejemplares. Se vendieron todos y salieron más presentaciones por eso necesitamos hacer más libros. La hermana de Regina nos donó 35 mil pesos para hacer una nueva tirada de mil libros más -que son los que estarán en las próximas presentaciones-”, cuenta.

En tanto, consultado sobre si piensa seguir transitando el oficio de escritor, revela: “Si hago otro libro sería bueno que sea sobre la repercusión de esto que vivo. Lo que me encantaría es hacer una película o serie. Sería épico”.

                                                        

 



En la portada de la Fan Page de su libro hay una cita que dice “Nunca dejes que un golpe te deje sin reaccionar, el mejor de los antídotos está dentro tuyo”. Tobías asegura que su antídoto fueron sus amigos y su familia. “El saber que tenés gente al lado que te apoya, que no estás solo, es muy gratificante porque el diagnostico hizo que se acerque más gente de la que yo pensaba. Tuve la contención de mi familia, amigos y de gente que ni conocía. La peleamos juntos. Y la lucha fue positiva. Veían que mi lucha era con buena onda, siempre sonriendo y quienes se acercaban me transmitían lo mismo. Eso fue clave para mí. Tuve la suerte de que mis amigos hicieran gestos honrosos”.

Reconoce que “También es dar un poco de uno mismo, ponerle ganas, onda para no dejarse llevar. Hay que mantenerse firme, sólido, con un pensamiento positivo. Y si la gente que acompaña lo hace igual, es mutuo el buen ambiente”.

“Cuando te dan una noticia media mala, uno cae en un pozo pero tener gente al lado que te da la mano, eso te saca adelante”, concluye.

 

 

*Fotos de: Sofia Vanni y Regina Ferrante

 

 

 

 

 

 

 

                              AUTORA

 

 

 


 

 

SOLEDAD CASTELLANO dibujó y pintó una decena de cuadros de estilo arte pop cuando pasó los primeros meses de duelo tras la muerte de su mamá. Encontró en los colores fuertes y diversos un canal para descarga de energía. ‘El arte va de la mano de la resiliencia’, afirma la Licenciada en Comunicación Social y Locutora platense, graduada en ambas carreras en la UNLP. En 2015 publicó "Farfalla", su primera novela (de Editorial Malisia) donde narra la vida de cuatro mujeres nacidas en el siglo XX.  Por "Del baile al café" obtuvo una mención en el Concurso Osvaldo Soriano de Relato breve. Trabaja en prensa gráfica y radial.
Se declara amante del teatro tanto como del circo pero confiesa que suele aburrirse con las películas que ‘no la enganchan de una’. Cuenta que disfruta jugar con sus mascotas al igual que ver crecer los inciensos que plantó en una decena de latas de duraznos.
En lo profesional, sueña ahondar en el área de comunicación y salud. E incursionar en el terreno de las crónicas.


 

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