“Hoy se pueden intentar descubrir muchas enfermedades genéticas”

August 15, 2018

Viviana Bernath es Licenciada en Ciencias Biológicas. Cuenta que cuando terminó su Doctorado en Biología Molecular decidió ir contra corriente: No se fue al exterior para un pos doctorado ni se quedó para hacer ciencia básica en Argentina aún teniendo las mejores posibilidades. Embarazada de su segundo hijo y con tres décadas de vida marcadas en el almanaque, decidió jugar fuerte y fundó, hace veintiséis años atrás, uno de los primeros laboratorios de diagnóstico genético y genética forense de Argentina: Genda. “Tenía la sensación de que la ciencia, junto a la salud, se venía con todo”, revela en una charla con LA PERINOLA.
 

 


Viviana recuerda que, por aquellos años, se le cuestionó su coraje. Ocurre que ella decidió irse de Exactas para hacer un emprendimiento privado. “Siempre soy de ir para adelante cuando se me mete una idea en la cabeza”, confiesa.

“Pasaron años de esfuerzo y hubo un cambio muy importante cuando se secuenció el genoma humano” asegura y explica que “el laboratorio se fundó en el ‘91-92 y en el ‘2001/2003 recién se secuencia el genoma humano. Ahí hay un gran salto tecnológico, empiezan a aparecer nuevos diagnósticos genéticos, se encontraron mutaciones fundantes de un montón de enfermedades que antes se sabía poco”.

“Nos metimos a full en el estudio de enfermedades hereditarias y paternidades. Fuimos uno de los primeros laboratorios que empezamos a ofrecer paternidades por ADN”, recuerda.

“Hoy se pueden intentar descubrir muchas enfermedades. En ese sentido estamos de fiesta. Por un lado, están las neurológicas que cada vez se pueden diagnosticar más. Otro grupo son los cánceres hereditarios. Hoy, por ejemplo, al cáncer de mama podemos identificarlo con análisis de la secuenciación de 19 genes asociados al cáncer de mama hereditario. Esto permite hacer un seguimiento estricto y, de acuerdo a cual sea el gen alterado, se hace la recomendación precisa. Y otro grupo de detección es la cardiología”.

Viviana también es divulgadora científica y autora de varios libros: "La Identidad. Historias reales del ADN" -2007, Editorial Planeta-; "ADN. El detector de Mentiras" -2011, colección DEBATE Editorial Sudamericana y "Gente Nueva" -2015, Editorial Sudamericana-.

 

 


-En tu último libro “Gente Nueva”, ¿Por qué cruzaste historias de familias con hijos e hijas que nacieron de técnicas nuevas de fertilización asistida y, por otro lado, de personas con enfermedades genéticas?

Tanto los hijos nacidos por las nuevas tecnologías como aquellas personas con capacidades diferentes, enfermedades genéticas, necesitan ser incluidos.

En el caso de los hijos de las nuevas tecnologías, aún son minoría y la sociedad tiene que acostumbrarse y recibirlos. Lo mismo pasa con la gente con discapacidades.

Entonces yo recibía por parte de ellos la sensación de sentirse diferentes aunque querían ser iguales y por eso se agrupaban en asociaciones.

Está la lucha por la inclusión y las asociaciones. Ese otro tema unificaba y cruzaba todas las historias. Además de la posibilidad que da la genética de tener hijos sin transmitir enfermedades: Poder cortar esta transmisión por diagnostico prenatal, diagnostico pre-implante, selección embrionaria, interrupción del embarazo.

-Hablando de interrumpir un embarazo, ¿Cómo viviste el rechazo del Congreso –tras la negativa del Senado- al proyecto que buscaba legalizar el aborto en Argentina?

Me entristeció mucho la noticia porque yo creo que el derecho al aborto tiene que existir. El derecho de la mujer a decidir por su cuerpo tiene que preponderar. La interrupción del embarazo existió, existe y existirá. Legalizarlo era sacarlo de la clandestinidad. Hay que trabajar para separar la Iglesia del Estado porque sino hay cosas que serán muy difíciles de pelear. Es un pequeño paso si sale la despenalización pero yo hubiese querido un cambio desde la ley con la legalización.

 

 

 

 

 

                               AUTORA

 

 

 

 

 

SOLEDAD CASTELLANO dibujó y pintó una decena de cuadros de estilo arte pop cuando pasó los primeros meses de duelo tras la muerte de su mamá. Encontró en los colores fuertes y diversos un canal para descarga de energía. ‘El arte va de la mano de la resiliencia’, afirma la Licenciada en Comunicación Social y Locutora platense, graduada en ambas carreras en la UNLP. En 2015 publicó "Farfalla", su primera novela (de Editorial Malisia) donde narra la vida de cuatro mujeres nacidas en el siglo XX.  Por "Del baile al café" obtuvo una mención en el Concurso Osvaldo Soriano de Relato breve. Trabaja en prensa gráfica y radial.
Se declara amante del teatro tanto como del circo pero confiesa que suele aburrirse con las películas que ‘no la enganchan de una’. Cuenta que disfruta jugar con sus mascotas al igual que ver crecer los inciensos que plantó en una decena de latas de duraznos.
En lo profesional, sueña ahondar en el área de comunicación y salud. E incursionar en el terreno de las crónicas.


 

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