Carmen Méndez tiene más de 90 años y desde hace cinco décadas atiende su almacén en Villa Elisa

March 1, 2019

En 1951 las mujeres ejercieron por primera vez su derecho al voto durante las elecciones por las cuales Juan Domingo Perón ganó su segunda presidencia. En ese mismo año de conquista de derechos para el género, Carmen Méndez llegó al Puerto de Buenos Aires junto a su esposo y dos hijas.
 

 


“Soy de Galicia, de Pontevedra, el pueblito de Reboredo”, cuenta esta mujer que hoy lleva más de nueve décadas de vida. Ella, como otros tantos, debió emigrar de esa zona del noroeste de la península ibérica porque la situación económica no les permitía el ansiado progreso ni siquiera una buena calidad de vida.

“Embarqué en el Puerto de Vigo. Vinimos en el barco Dodero que tardó cerca de doce días para cruzar el Océano Atlántico. Fue muy buena la etapa de embarcación. Nos trataron muy bien”, recuerda con nostalgia al tiempo que explica “para venir a la Argentina tenía que decir dónde iba a vivir, dar una dirección. Nosotros vinimos a Villa Elisa porque tenía mi cuñado que trabajaba en las flores. Yo tenía 28 años”.

Villa Elisa es una localidad del partido de La Plata, situada a 15 kilómetros del centro de la ciudad, y a 45 kilometros de Buenos Aires. Si se viene desde CABA, es la primera tras pasar el Parque Pereyra.

“Ni bien llegamos nos instalamos en una zona al lado del Arco de Pereyra. Mi cuñado tenía flores y vinimos a trabajar en el cultivo”, recuerda. Pero en la década del ’60  hubo varios episodios de granizo fuerte y mucha gente perdió los invernáculos que en ese tiempo eran hechos con vidrios. “La piedra hacía bolsa las flores y uno se quedaba sin nada, era empezar todo el tiempo de cero”, explica Carmen quien agrega que por eso, junto a su marido, comenzaron a pensar en vivir de otra cosa.

En esos años las industrias fueron el motor de la comunidad. La Organización Fabril Argentina (OFA) había sido creada en 1948. Comenzó fabricando motobombas para la refrigeración de máquinas y luego se extendió para producir motocompresores para heladeras familiares, motores eléctricos para lavarropas y cortadoras de césped y elementos de fundición gris y aluminio. La planta estaba ubicada en el predio entre Arana y Soldati y el camino Centenario y la calle 11. En su época de esplendor llegó a emplear 1200 personas y a fabricar 1000 compresores y 2000 motores al día. Carmen comenta que ella se abocó a la tarea de aprender a bobinar con la esperanza de poder entrar en la fábrica. Y lo logró. Estuvo doce años como empleada de OFA. “Era una fabrica muy importante en Villa Elisa, que tenía muchos operarios. Estuve varios años y después comencé con el negocio”.

 

 


“Mi marido siempre quiso tener negocio. Él hizo el local, compramos una casita chiquita. Y lo inauguró hace 45 años.  Después que lo inauguramos, dejé la fabrica y los cuatro nos vinimos a vivir acá (la calle 3 de Villa Elisa, a cuadras de la Avenida Arana)”, rememora durante la charla con LA PERINOLA.

 

Parada detrás del mostrador, su mirada aún luce fuerte y segura.  “Cuando falleció mi esposo, yo quedé al frente de todo esto. Y acá estoy”.

Conocida como “Doña Carmen”, esta comerciante asegura que: “Lo que más me gusta del comercio es mi barrio. Los vecinos son buenos, nos ayudan todos.  Este barrio era un campo y se formó gracias a OFA. Somos vecinos de más de cuarenta años. Toda la vida pasé acá. Conozco las generaciones de varias familias”.

-¿Alguna vez regresó a Galicia?

Nunca regresé. Me hubiera gustado volver. Pero cuando quise no pude económicamente y cuando pude, la salud no me dio.  Ahora allá quedan mis sobrinos con quienes hablo por teléfono o nos vemos por cámara.

                                                            ***

Marzo es un mes donde se realizarán diferentes actividades en pos de concientizar sobre los derechos de las mujeres. Vale decir que la historia de Carmen fue reconocida por los integrantes del Centro de Comercio de la localidad de Villa Elisa. Resaltan en ella su emprendimiento y empoderamiento como mujer, quien aun hoy trabaja con firmeza desde el barrio que adoptó y la adoptó como una de esas almas históricas.

 

 

 

 

 

                                AUTORA

 

 



SOLEDAD CASTELLANO. Es graduada en la licenciatura en Comunicación Social con orientación Periodismo (UNLP) y en la carrera de Locutora nacional (ISER).  Escribió la novela “Farfalla”, editada en 2015. En tanto, textos de su autoría fueron seleccionados y publicados en la Guía de estudios Universitarios y Terciarios de Editorial Lazara (año 2000) y en la Antología IV ‘Concurso de relato breve Osvaldo Soriano’, de Ediciones de Periodismo y Comunicación EPC (2016). Condujo y produjo durante una década el programa periodístico “La Brújula” y se desempeñó en emisoras AM y FM. Hizo suplencias como docente de Comunicación y Cultura. Desde hace más de quince años ejerce periodismo gráfico.

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