Noé Jitrik: el texto inminente

July 8, 2019

Hacía tiempo que venía reflexionando acerca del modo de rendir tributo al escritor, crítico y docente universitario Noé Jitrik. Varias razones hacían difícil el criterio que adoptaría ese tributo. Estaba seguro de que no quería que fuera un trabajo académico. Ni tampoco que fuera un testimonio autobiográfico.  Menos aún un comentario de uno de sus libros. De modo que, procuré (y espero haberlo logrado) buscar el tono y el modo justo en que quería abordar un homenaje a alguien que tanto ha dado a este país. Y con quien, como docente y como lector, siento tantas deudas. Cursé un seminario en carácter de alumno en una Universidad del Estado sobre discursividades, de modo que he podido asistir a sus prácticas docentes de modo directo y verificar la variedad, amplitud de sus saberes y capacidad pedagógica.

        Foto: El Universal/ Archivo personal del escritor.

 

Me gustaría empezar diciendo, sin señalar demasiadas fechas, que Noé Jitrik nació en verdad no en Bs. As. sino en el Sur de La Pampa, en Rivera, en 1928. Sin embargo, ha residido en Capital Federal buena parte de su vida. De hecho en la actualidad se halla allí radicado. Y dos exilios producto de sendas dictaduras, el primero hacia mediados de los años ’60 y el otro producto de la última dictadura militar hicieron  que se afincara primero en Francia y luego en México, hasta su regreso al país, luego de la restauración de la democracia.

 

Noé Jitrik ha apostado toda su vida a una larguísima y sobresaliente trayectoria como docente universitario tanto en universidades públicas de Argentina como de Francia y luego en México. Formó estudiantes e investigadores destacadísimos que ahora a su vez son formadores de otros. Esta dimensión de Jitrik, entre muchas otras, es reveladora de su carácter multiplicador y propagador del saber, rasgo del que me gustaría tomar notar. Porque constituye uno de los grandes aportes a la Historia intelectual de este país. 

 

Escribió libros insoslayables para comprender la literatura argentina y, más ampliamente, la escritura, como El  mundo del ochenta (1982), Las armas y las razones (1984), Los grados de la escritura (2000, un ensayo particularmente rico para quienes hacemos literatura) y estudios sobre Horacio Quiroga, Leopoldo Lugones, Sarmiento, Roberto Arlt, Macedonio Fernández, José Martí, el Modernismo, la novela histórica, entre otros sumamente relevantes. Estos libros permiten también interpelar no solo los saberes que atañen exclusivamente a la literatura, sino a la cultura argentina en un sentido más amplio. 

 

Recientemente coordinó un proyecto colosal que reunió a investigadores, académicos y escritores  titulado Historia crítica de la literatura argentina, en 12 volúmenes, que significó un esfuerzo notable por interpretar el corpus de la literatura nacional. Eso por un lado. Por el otro dio lugar a visibilizar el resultado de las producciones teórico/críticas de buena parte de las Universidades Nacionales argentinas, así como de algunos colaboradores del extranjero que aportaron miradas que también fueron fecundas. Se trató de una iniciativa sin precedentes porque supuso una lectura de la tradición y de la cultura literaria argentina que a la vez fue un relato interpretativo de la misma. La índole de ese relato ya significó una cierta clase de interpretación porque fue realizada bajo una cierta clave de lectura. Contó con distintos directores responsables de cada volumen. 

 

Hay en Jitrik una voracidad en el mejor sentido de esta palabra. Una palabra que abarca a una persona que se ha consagrado de modo total a las letras. Es eso, efectivamente, un hombre de letras. Es un gran lector no solo porque haya leído una inmensa masa bibliográfica (lo que de hecho sí ha ocurrido) sino porque además estamos ante una inteligencia creativa que interpreta con sentido de originalidad, singularidad y radicalidad una serie discursos sociales (no solo literarios). Además de sentirse interpelado por la realidad nacional.

 

De modo que estamos ante una figura mayor de la Historia cultural argentina, que jamás se desentendió de los contextos sino que, por el contrario, con un enorme compromiso crítico tomó distancia de los eventuales privilegios que podrían haberle conferido sus promisorias conquistas profesionales, encerrándose en un narcicismo peligroso haciéndolo caer en una trampa y salió en cambio al encuentro de la conflictividad social. Escribe y escribió toda su vida colaboraciones para diarios y revistas de actualidad no solo de Argentina, lo que lo sitúa como alguien que no solo lee sino interviene en el orden de lo real. Busca, está atento y persigue de modo persuasivo y fundamentado el cambio y la dinámica social para una mayor equidad social así como para una igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos del país (y por extensión, del mundo). Estamos, claro está, ante un intelectual crítico y progresista, de ideas de avanzada. Y no es mucho exigirle a la palabra. Porque lo ha demostrado y ha demostrado con honestidad y sin trampas que es posible acceder a determinadas conquistas sin jugar sucio. No le ha temblado el pulso cuando de escribir sobre sistemas autoritarios o antidemocráticos se trataba. Tampoco de burocracias.

 

No se ha dejado cortejar por las glorias o las adulaciones que los buenos auspicios de toda carrera exitosa garantiza, como dije. Por el contrario, esa ha sido para Noé Jitrik una fuente de exigencias aún mayor y, en todo caso, el punto de partida a partir de cuya formación estuvo en condiciones de pensar cuestiones de nuestro tiempo. Este pensador (me gusta llamarlo así) sigue escribiendo hoy como hacia sus primeros años de estudiante. Resulta no solo encomiable sino admirable encontrarse con alguien que, precisamente, ha encontrado su vocación de un modo tan intenso que la sigue ejerciendo con el mismo entusiasmo, el mismo ímpetu, la misma convicción y la misma lucidez de épocas tempranas.

 

En sus comienzos integró la revista Contorno, una publicación pionera cuando la crítica argentina comenzaba a renovarse y a armar un andamiaje teórico más al día con el reloj del mundo. En efecto, junto a David e Ismael Viñas, Carlos Correas, León Rozitchner y Oscar Masotta, entre otros, organizó un sistema de saberes que comenzó a circular bajo una forma más o menos sistematizada (pero incipiente aún) de una nueva manera de leer la literatura. Reivindicó la figura de Roberto Arlt y también fue un gran pionero en lo que a la teoría literaria y las teorías sobre los estudios del discurso se refiere.

 

No obstante, su producción literaria jamás se interrumpió,  motivo que me da pie a llamarlo “hombre de letras” con total justicia. Escribió novelas magníficas como Mares del sur (1997), Citas de un día (1992), Evaluador (2002), Long Beach (2004), entre otras. Libros de cuento y poesía, de los cuales se han realizado antologías. Y una multitud de ensayos de la que resultaría imposible dar cuenta en tan breve espacio, que tampoco tiene el objetivo de ser exhaustivo sino más bien de pintar la silueta de un intelectual que de modo integral e incesante ha trabajado en el área de la Letras de modo laborioso y a la vez, inteligente.

 

Noé Jitrik ha obtenido premios importantísimos. El más reciente, y uno de los más destacados, es el Premio Internacional de Ensayo “Pedro Henríquez Ureña”, otorgado en México.  Pero también el Premio Konex Categoría “Ensayo literario”, Premio Konex “Categoría Teoría Lingüística y Literaria”, Caballero de las Artes y las Letras de Francia, Premio Xavier Villaurrutia y “Profesor Honorario” de la Universidad de Buenos Aires, entre otros. 

 

Tan caudalosa producción me impide abarcar en tan escaso espacio la producción de toda una biografía de actividad ininterrumpida. Pero como grandes tendencias podría señalar que hay en Jitrik una línea de investigación que se orienta hacia los estudios de teoría y crítica literarias, especialmente la argentina e Hispanoamericana (de hecho fue el Director del Instituto de Literatura Hispanoamericana de la UBA). Otra gran línea de investigación que abarca los estudios sobre el discurso en una clave de abordaje que, habiendo tomado como punto de partida lo sociológico se fue acercando progresivamente a una mirada interdisciplinaria pero con un énfasis en particular puesto en el psicoanálisis. Lo cierto es que a esta altura estamos ante una personalidad de un conocimiento humanístico tal que abarca saberes y literaturas de todos los tiempos del mundo entero. Y si bien se ha concentrado en los de Hispanoamérica, como ya lo indiqué, no le son ajenos los universos estéticos ni humanísticos de otras zonas del extranjero. Tampoco otros lenguajes artísticos. De hecho, el haber residido tres años en Francia lo puso en contacto con otra lengua y un universo semiótico que no fue el originario, circunstancia que, en el marco doloroso en el que tuvo lugar, en otro sentido lo ubicó también en otro espacio significante.

 

Ya en México trabajó de modo intensivo en la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México) y al regresar a Argentina, en la UBA, ya tenía un largo recorrido docente por el mundo entero (además de por Universidades argentinas), a lo largo del cual ha dictado conferencias, cursos y seminarios. 

 

Está casado con la también escritora Tununa Mercado desde muy joven, su compañera de toda la vida, con quien formaron una familia.  Esa familia también como ellos, se ha consagrado a la dimensión creativa o bien a la investigación (o a ambas, en verdad).

 

Noé Jitrik es alguien extremadamente generoso con lo que sabe y con su tiempo. De esto puedo dar fe porque lo he entrevistado en cuatro oportunidades y he preparado una antología con colaboraciones suyas, además de que lo hizo de modo completamente desinteresado, de lo que quisiera dejar público agradecimiento. 

 

Ha reflexionado sobre la didáctica de la enseñanza de la literatura, naturalmente, alguien que se ha desempeñado de modo tan diestro así como permanente en su carácter de docente universitario. Didáctica de la literatura y didáctica de la teoría, lo que supone una meditación metateórica. Porque reflexión sobre la teoría supone un nivel de pensamiento abstracto al que me parece que subyace precisamente uno de los grandes dones, entre otros, de Noé Jitrik. Me refiero a su capacidad de producir teoría en un país que padece de aflicción en ese terreno, tema al cual se han referido, entre otros, la psicoanalista Dra. Silvia Bleichmar en sus escritos, fallecida en 2007.

 

Ha escrito para las revistas académicas más prestigiosas del mundo entero, que no enumeraré porque la lista sería francamente interminable, pero sí me gustaría señalar que Noé Jitrik siempre puso su esfuerzo en que la literatura argentina e hispanoamericana, educación pública e investigación fueran de excelencia y funcionaran de modo articulado. 

 

Por supuesto que quedan en el tintero infinitos matices, variaciones, algunas otras constantes a las que no aludí. Pero pienso que es un momento prudente para detenerme, agregar que se trata de una persona ética y estéticamente de principios inamovibles. Y cerrar un retrato que de modo inesperado no sabemos con qué próximamente nos sorprenderá. Por lo pronto, recomiendo la lectura de uno sus libros de aparición reciente, riquísimo, de enorme intensidad teórica pero también de una exploración notable. Les permitirá apreciar su nivel de experimentación con el lenguaje y de pericia en el manejo del idioma: Fantasmas del saber (2017). Una puerta de entrada a su poética que será, en verdad, una puerta de llegada y una puerta giratoria porque los hará ingresar a un universo de escritura, poética, reflexiva y a una práctica de lectura que podrán verificar en todo su nivel de excelencia. Así, ratificarán cada uno de los conceptos aquí vertidos y hasta quizás esa apreciación virtuosa se acentúe. Hasta que de modo definitivo sigan recorriendo su obra y conozcan la talla intelectual de Noé Jitrik. Que esta noche, esta tarde, esta mañana, le está poniendo su punto final a un nuevo texto. El de inminente aparición.  

 

 

AUTOR

 

Adrián Ferrero nació en La Plata en 1970. Dr. en Letras por la Universidad Nacional de La Plata, es escritor y crítico literario. Ha publicado los libros Verse (relatos, 2000) y Cantares (poesía, 2005). En carácter de editor Obra crítica de Gustavo Vulcano (2005), la antología Desplazamientos. Viajes, exilios y dictadura (narrativa breve, 2015). Su libro más reciente es Sigilosas. Entrevistas a escritoras argentinas contemporáneas (2017). Ha editado trabajos de su especialidad en Europa, EE.UU., Israel y América Latina.

 

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